La terapia de conducto radicular en diente multirradicular es el tratamiento endodóntico completo de molares superiores e inferiores con tres o más conductos radiculares. Incluye el diagnóstico pulpar y periapical, anestesia, aislamiento absoluto con dique de goma, acceso coronal, localización y permeabilización de todos los conductos, conductometría (idealmente con localizador electrónico y confirmación radiográfica), instrumentación mecánica o mecanizada, irrigación con hipoclorito de sodio y EDTA, secado, obturación tridimensional con gutapercha y cemento sellador, y restauración provisional o definitiva.
Se diferencia de la terapia en diente unirradicular (237301) —incisivos y caninos— y birradicular (237302) —premolares— principalmente por el número de conductos (tres a cuatro en molares superiores, tres en molares inferiores, con variaciones anatómicas como el MB2 del primer molar superior presente en más del 70% de los casos). La tarifa es sustancialmente mayor que las anteriores por la complejidad técnica, el tiempo clínico requerido (típicamente dos a tres sesiones) y los materiales consumidos.
Tras completar la terapia de conducto, el diente requiere idealmente reconstrucción de muñón (234202) y posteriormente una corona completa para garantizar la longevidad a largo plazo —un molar endodonciado sin protección cúspidea tiene tasas de fractura coronal significativamente mayores a cinco años. La secuencia de facturación habitual es: endodoncia → reconstrucción → corona, con autorización previa en cada fase.
Los diagnósticos más reportados cuando se factura este CUPS.
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